Vd. ya ha tomado la decisión de vender sus libros. Pero al llegar aquí se le plantean una serie de disyuntivas sobre las que debe decidir:
Si venderá la biblioteca completa y de una sola vez; si prefiere vender por secciones, o si lo hará libro a libro (si tiene suficiente tiempo y ganas).
También tiene que decidir a quién quiere vender sus libros: si va a ser a particulares, instituciones, profesionales libreros, por medio de casas de subastas.
Debe fijar precios en función de cada uno de estos clientes, o bien obtener diferentes ofertas para comparar. Si se dirige a profesionales tenga en cuenta que las cifras que puede esperar serán siempre menores que el precio de venta al público, P.V.P. Los profesionales necesitan obtener beneficios de del comercio que ejercen. Por eso, al calcular qué cantidades pueden pagarle por su biblioteca van a tener en cuenta no solamente el P.V.P. teórico de cada libro, sino -muy importante- los plazos de tiempo que necesitarán para venderlos.
Si sus libros están en casi todas las bibliotecas y por lo tanto son muy frecuentes en el mercado, o si tratan sobre materias, o son de autores que tienen poca o nula demanda, las cifras que podrá obtener serán pequeñas. Y algunos libreros le dirán que no están interesados, directamente. Si son libros que no abundan en exceso, y/o raros, y/o que tienen demanda por algún motivo, podrán ofrecerle cantidades que estarán más o menos en relación con el P.V.P. teórico ya citado, en función -como decíamos- del tiempo que estimen necesario para venderlos.
Los libros raros, o que tengan gran demanda a causa de su temática, autoría, antigüedad, u otras características, tendrá un P.V.P. mucho más alto que los que sean de fácil hallazgo o traten de asuntos poco interesantes. Pero además se venderán mucho antes. Por este motivo, el librero siempre estará dispuesto a hacer una oferta proporcionalmente más elevada por las primera obras que por las segundas.
Puede permitir que los compradores compren solamente las obras que más les interesen, que se las pagarán mejor en proporción, porque escogerán las más "vendibles", según lo dicho antes. Pero tenga en cuenta que en el momento en que la biblioteca esté "expurgada" puede "despedirse" del resto: tendrá que vender a bajo precio o regalarlo. No le recomendamos esta opción, salvo que desee convertirse en librero.
Otra posibilidad consiste en enviar los libros a una casa de subastas, aunque ya hemos apuntado algunos de los inconvenientes que esto tiene. Contra lo que pueda parecer a primera vista, es posible que la subasta no sea la opción más interesante para vd, si lo que desea es obtener la mayor cantidad de dinero posible por la venta de su biblioteca.
Tenga en cuenta que los libreros somos los mejores clientes de las casas de subasta, porque los precios de remate suelen ser más bajos que los del mercado, de modo que, aún sumando los precios de remate a la comisión y a los impuestos, todavía nos queda margen comercial para revender con beneficio. El precio que fijan las subastas suele coincidir con el precio "al por mayor", o precio para profesionales, de modo que el precio de venta al cliente final es mucho más alto, lo que le da a vd. otras posibilidades.
El caso -que no es norma, sino excepción- de obras que puedan rematarse por encima del precio de mercado, queda más que compensado con el hecho de que -además de lo ya dicho- no todo se vende en la subasta. Por ello, si vd. envía sus libros a subastar, recibirá el importe de lo vendido -menos comisiones e impuestos-. Pero va a recibir también los libros que no se vendieron. Las mejores y más interesantes obras se venderán a precios quizá aceptables. Pero el resto tendrá que venderlo a bajo precio. Como puede ver, el asunto es más complejo de lo que parece.
Si la información que le ofrecemos en esta página web le resulta de utilidad, sirve para evitarle pasos en falso y le ayuda a obtener las mejores cifras por sus libros, nos sentiremos complacidos. Si precisa nuestros servicios, consulte con nosotros o cubra el Cuestionario de Tasación. Ver Encargar una Tasación.
LE RECOMENDAMOS DAR LOS SIGUIENTES PASOS:
1. Encargue la tasación de su biblioteca a un profesional altamente cualificado.
2. Con la tasación en la mano, decida si quiere vender la biblioteca de una sola vez. Lo habitual será que NO le convenga dividir la biblioteca para venderla; pida asesoría al respecto al librero tasador.
3. Determine la cantidad que desea obtener con la venta de sus libros. La tasación le habrá informado, si está correctamente realizada, de los precios de venta al público, identificando y tasando singularmente las obras de más alto valor económico, y las demás a tanto alzado.
4. Escoja entre las diferentes posibilidades de venta que se le ofrecen:
5. Con la tasación en la mano vd. tendrá los elementos de juicio necesarios para valorar las diferentes posibilidades que se le ofrecen, así como las ofertas que reciba.
6. Si desea vender por medio de una Casa de Subastas -si cree que es su mejor opción, según lo dicho antes-, pida asesoría al mismo profesional que realizó la tasación.
7. Otra opción posible puede ser la Consignación en una librería para Venta a Comisión. Si escoge esta modalidad, diríjase a un profesional muy acreditado (y que se los acepte bajo esta modalidad, cosa no muy frecuente). Nunca a un particular. Para evaluar esta posibilidad, su referencia será la previa tasación, que también ha de servir de base para redactar el necesario Contrato Mercantil de Consignación para Venta a Comisión.
Si vd. cree que nosotros merecemos su confianza, puede encargarnos la tasación de su biblioteca. Ver Encargar una Tasación. También cabe en lo posible que nos proponga, y aceptemos, Consignar sus libros para Venta a Comisión Ver Qué es.
Tanto si se trata de una obra, como si es una biblioteca con varios miles de libros, o un archivo con documentos impresos o manuscritos, no importa dónde esté ubicado. Nos desplazamos por toda España y al extranjero, si es necesario. Puede ver en esta web quién somos y dónde estamos; cuáles son nuestras acreditaciones; cómo hacemos la tasación; cuáles son nuestras tarifas.
Primero le prestaremos los servicios de tasación, peritación, valoración o/y catalogación, Ver Encargar una Tasación. de acuerdo con sus necesidades. A continuación, si lo desea, le asesoraremos de cara a un posible reparto, donación, pleito, aseguramiento, etc. Y también nos encargaremos -si vd. lo desea- de comprarle en firme o de vender su biblioteca obteniendo los mejores precios por ella.
Nosotros podremos comprar sus libros -si llegamos a un acuerdo-, una vez que vd. compare nuestra oferta con las de otros posibles compradores (para lo cual, como hemos dicho, lo mejor es que vd. nos haya encargado previamente la tasación). Debe recordar que la oferta de cualquier profesional siempre será mucho menor que la suma del PVP que aparezca en la tasación. Por eso es probable, aunque no seguro, que podamos llegar a un acuerdo de compra-venta con vd. después de haber tasado su biblioteca, una vez vd. haya comparado nuestra oferta con otras. Vd. venderá al mejor postor, con conocimiento de causa.
Por deontología profesional, nosotros NO HAREMOS NINGUNA OFERTA DE COMPRA POR SUS LIBROS DESPUÉS DE HABERLOS TASADO, evitando así cualquier conflicto de intereses. Si lo desea, podrá ofertarnos sus libros después de que vd. mismo les haya puesto precio utilizando la Tasación y las ofertas que haya recibido de otros.
Con posterioridad a la Tasación también cabe, si sus libros tienen las características adecuadas, que podamos aceptar sus libros en Consignación para Venta a Comisión (Ver Qué es) bajo contrato mercantil en cuyo caso los incluiremos en nuestros catálogos en papel, y en Internet (lo cual hace el sistema absolutamente transparente, puesto que los precios de venta se hacen públicos y accesibles en cualquier momento) y los venderemos a comisión. Vd. obtendrá más que enviándolos a una subasta o vendiéndolos directamente, aunque deberá esperar -junto con la librería- a que se vayan produciendo las ventas,.
Arturo Pérez Reverte. "Botín de Guerra", en Patente de Corso.
Un día comprendí que el libro, como todo, es sólo un depósito temporal. Que al fin desaparecemos mientras la vida sigue, y que los libros también deben vivir su aventura, sujetos a los avatares e incertidumbres de la existencia. Morir, vivir, deshacerse entre las manos de lectores, ser víctimas de la ignorancia, la barbarie, la maldad... Y así, con el tiempo, los supervivientes, uniéndose y separándose unos de otros, como hacemos los hombres que los crearon, llevan en sus páginas y en su encuadernación su propia historia. Su propia vida.
Por eso ya no sufro por mi biblioteca. Sé que un día se verá destruída o dispersa, pero no me angustia esa idea. Aunque algunos volúmenes se pierdan o perezcan en esa diáspora inevitable, otros volverán al mundo para ser rescatados de nuevo y hacer la felicidad de afortunados lectores que tal vez no hayan nacido todavía. Y un día, quizás, esos lectores pasarán sus páginas con el mismo cariño y atención con que yo lo hice. Y cuidándolos, atesorándolos, leyéndolos, tal vez intuyan en esos viejos y nobles libros las huellas centenarias de las manos que los acariciaron o maltrataron, los fantasmas sonrientes de quienes nos inclinamos sobre ellos persiguiendo placer, conocimiento, lucidez. En busca de respuestas a las preguntas que desde hace siglos nos hacemos todos.