Los medios de comunicación de toda España hablan estos días de una familia de Murcia que ha descubierto en su casa un ejemplar de la "Edición Príncipe" del Quijote heredado de un antepasado que viajó mucho por América y lo compró en Cuba. En radio, en televisión y en la prensa diaria se cuenta la historia de un niño de la familia que llevó el libro al colegio para una actividad didáctica sobre El Quijote y fue su profesor quien hizo el descubrimiento. A través de Google, buscando por "quijote murcia", pueden verse fácilmente los numerosos artículos periodísticos que se han publicado.
La edición digital del periódico "La Verdad" de Murcia del pasado día 28 ofrecía la noticia de que un catedrático de literatura "desveló el hallazgo de un ejemplar de la Edición Príncipe, primera publicada del Quijote". El profesor "se atrevía a hacer la afirmación después de haber estudiado detenidamente el ejemplar en colaboración con el Departamento de Literatura del Instituto Valle de Leiva", de Alhama de Murcia. Se trataría de uno de los raros ejemplares de la primera edición o Edición Príncipe de la obra literaria en español más emblemática y una de las dos o tres más importantes de toda la literatura mundial.
Durante los días siguientes las agencias de noticias y la prensa diaria se han hecho eco del hallazgo del "Quijote de Murcia" y se han ido viendo noticias como que "un terremoto cervantino recorre Murcia", que "un comité de expertos ¡calígrafos!" de la Administración se desplazaría a Murcia para confirmar la autenticidad del ejemplar. Que "aconsejan a los dueños que guarden el libro en un banco". Que un "hermano" de este libro se vendió en Nueva York por 1.200.000 euros y que ahora serían 2.000.000 de euros. Que si la tinta, que si el papel, que si el número de ejemplares conocidos... Entrevistas en radio con el catedrático "descubridor", programas de televisión dedicados al asunto...
No era para menos tratándose de la primera edición del libro más emblemático de nuestra cultura, el Quijote. Y en año de Centenario. Por eso el revuelo no solamente se ha producido a nivel de medios de comunicación sino que lo hemos vivido también en los círculos de profesionales más directamente relacionados con el libro antiguo: libreros, bibliotecarios, bibliófilos, coleccionistas... Y en los ámbitos relacionados con la cultura: los políticos, los técnicos de la Administración, la Universidad, etc...
Para mí, que soy bibliófilo y profesional del libro antiguo, también era un gran acontecimiento. Pero más porque justo al día siguiente de aparecer la noticia en "La Verdad" de Murcia, unas personas desconocidas se pusieron en contacto telefónico conmigo para encargarme la peritación, tasación, asesoría y representación de un ejemplar del Quijote que les parecía que podría corresponder a la Edición Príncipe. Se habían informado sobre mi cualificación profesional y me habían elegido para este trabajo bajo la expresa condición de que garantizara su anonimato (el secreto profesional forma parte de mi Código de Conducta, pero me pidieron que se lo garantizara expresamente).
Se acordó que yo viajaría a Murcia para proceder a la peritación del libro como paso previo. Mi dictamen debería -en su caso- certificar como verdadera la fecha de 1605 como la de impresión del ejemplar y reconocerlo como perteneciente a la primera edición (hubo dos ediciones del Quijote fechadas en 1605). Si así fuera, negociaríamos un contrato por el que la Librería Anticuaria el Camino de Santiago, de León, de la que soy propietario, les representaría ante la Administración Pública, Casas de Subastas o entidades o personas con las que hubiera que relacionarse para vender el libro de modo que su anonimato quedara garantizado. Como se puede suponer este encargo para mí era motivo de gran satisfacción, tanto en mi condición de bibliófilo como en la de librero ¡intervenir en una operación así, nada menos que con la Primera de nuestro inmortal Quijote! El sueño de un librero.
Pero mi gozo quedó en un pozo, como dice el refrán. Resulta que el ejemplar no era, no es de la Edición Príncipe. Qué lástima. Mi contrato para tasar, asesorar y representar se quedaba en nada, aunque, no obstante, la familia me ha pedido que les represente de todos modos aunque solamente sea para desmentir la existencia del presunto ejemplar del Quijote Primera Edición de Murcia, que resultó ser un facsímil realizado en el s. XIX, perfectamente distinguible del original incluso por legos en la materia; el papel es tan diferente que cualquiera los diferenciaría. La familia nunca comunicó noticia alguna sobre una Primera Edición del Quijote ni a la prensa ni a la Administración, puesto que antes de nada querían comprobar la verdadera fecha de impresión del libro por medio de mi dictamen. La polvareda informativa y el consiguiente revuelo la causó el artículo de "La Verdad" de Murcia antes citado, que a su vez se basó en las imprudentes aseveraciones del catedrático "descubridor", quien sin duda actuó con muy buena intención pero con gran desconocimiento y mucha imprudencia. La familia no ha tenido nada que ver con la "presentación" que se hizo del ejemplar. Como tampoco es cierto lo del niño que inocentemente va con el "tesoro" a la escuela.
Esta es la historia. Ese ejemplar del Quijote de Murcia, que no es de la Primera Edición pero que también tiene su interés bibliográfico y su valor comercial, seguirá en la biblioteca familiar. Yo continuaré en mi ocio y a la vez mi negocio de los libros antiguos, aunque siempre recordaré esta historia agridulce, enrevesada, tragicómica si se quiere y quijotesca sin duda alguna. ¿Podría ser una nueva aventura de Don Quijote y Sancho, de las que aparentemente acaban mal pero que bien leídas enseñan su sentido profundo a quien sepa verlo?
Como procuro ofrecer a mis clientes la máxima calidad en mis trabajos, el Quijote ha estado por unos días en el primer plano de mi atención. Llamé a amigos míos de toda confianza, profesionales del libro al máximo nivel, alguno de ellos librero como Paco Pons, el gran maestro zaragozano. Cambié impresiones con ellos y les pedí ayuda para planificar la estrategia a seguir ante un caso de tanta envergadura. Me dediqué a recopilar datos, referencias, bibliografía sobre la primera edición y las cercanas; ventas anteriores del Quijote y todo lo que pudiera llegar a estar relacionado con el trabajo que me habían encargado. Y aunque no ha sido necesario que trasladara el resultado de mis investigaciones a la familia, es para mí un placer ofrecer en otro escrito aparte un resumen de las mismas a quienes estén interesados en saber más sobre el Quijote y su primera edición, tanto desde un punto de vista bibliográfico como desde el punto de vista de un librero de viejo de nuestros días.
Para terminar, tres ideas-propuestas que les hacemos mi amigo Paco Pons y yo:
Primera: lean el Quijote en cualquier edición que tengan, así sea en la Primera.
Segunda: si tienen en casa libros antiguos, háganlos peritar y luego tasar por libreros anticuarios. Ser catedrático de..., o licenciado en .., no significa necesariamente que se tengan ni la totalidad de los conocimientos necesarios, ni la formación, ni la experiencia necesaria para determinar, primero la autenticidad, y luego el valor comercial de un libro.
Tercera: desconfíe de los "sabios" que dicen de un libro que "tiene un valor incalculable" y cosas parecidas. Los libros -también los antiguos- tienen un valor calculable aunque pueda ser elevado. Pero los que sabemos calcularlo somos los libreros, y los responsables de compras de algunas de las Instituciones Públicas relacionadas con el libro.
La Crónica de León
Domingo 15 de mayo 2009
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