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       Jaca, Septiembre de 2002 (Cursos de Verano. Universidad de Zaragoza) 
                                                         COLECCIONISMO Y BIBLIOFILIA 

                                                                       (Juan F. Pons)

OBJETIVO : El objetivo de esta aportación al Curso / Taller es conocer someramente el mundo de la Bibliofilia, su definición y formas de vivir esa afición por los libros bien hechos. La segunda parte estará dedicada al Coleccionismo del Libro, con especial referencia a los libros raros, curiosos y antiguos.

Mencionaremos la evolución de las prioridades en el interés por parte de los clientes y explicaremos algunos perfiles habituales, casi tópicos, del coleccionismo de libros. En la tercera parte, si los asistentes lo estiman oportuno, haremos un “guiño” al título general del Taller, en donde aparecen las palabras “Comercio del Libro Antiguo”, pero en el programa no veo mencionado ese punto. Y ése es el oficio de este ponente, aunque no se considere a sí mismo un librero anticuario en dedicación exclusiva. Este “guiño” consistirá en un repaso del proceso que siguen los libros raros, antiguos y curiosos desde el paso anterior a entrar en la librería hasta que salen con destino a sus nuevos propietarios.

Proceso técnico y de análisis de clientela potencial, en función de sus características y contenidos. Perfiles de clientes para cada segmento de este tipo de publicaciones, criterios para establecer su valor de mercado y formas de oferta comercial. Cada uno de los pasos combinará la palabra y el ejemplo, con libros y documentos sobre la mesa del Taller.  Cerraremos el encuentro con unas recomendaciones bibliográficas y cinematográficas.  

UNA SUGERENCIA Y DOS RUEGOS: a)      Sugiero que hagamos el Taller más completo entre todos. Las materias que vamos a tratar lo permiten, pues cada persona tiene su propia visión y todas son igual de válidas. De esta forma, nos enriqueceremos mutuamente. b)     Ruego que cada duda y/o discrepancia sea planteada “sobre la marcha”. No quiero hacer una “Conferencia con Coloquio Posterior”. Unas veces nos pondremos de acuerdo tras dialogar y otras veces no lograremos la misma opinión, pero no me parece que eso sea relevante. c)      Ruego que cambiemos el orden que propone el título “Coleccionismo y Bibliofilia”. Prefiero empezar por la Bibliofilia, que suele ser el germen del Coleccionismo y no al revés.   

 

BIBLIOFILIA

El tema da para tanto, que haremos una pequeña exposición de ideas, pero de forma detenida y tranquila. Tengo muchas dudas, cada vez más, conforme aprendo y conozco.   DEFINICIONES:   Sus definiciones, según algunos idiomas.  El “Diccionario de la Real Academia Española” (D.R.A.E.) define la palabra “Bibliofilia” de forma harto discutible, aunque este librero nunca se atrevería a discutir con académicos. Juzguen ustedes mismos: “Pasión desaforada por los libros, especialmente por los raros y los curiosos”. ¿Pasión? ¿Desaforada?.

Buscar las definiciones de estas dos palabras nos podría suponer perdernos en temas linguísticos.  Define al Bibliófilo como “Persona aficionada a las ediciones originales, más correctas o más raras de los libros. Persona amante de los libros. Doña María Moliner, con mayor fundamento, define la palabra como “Afición a los libros, por cualquiera de sus méritos de contenido, o de forma, o por su rareza”.  Cuando Doña María se refiere a “Bibliófilo” afirma que se trata de “Aficionado a los libros raros y valiosos y que se dedica a coleccionarlos y a su estudio. Persona muy aficionada a los libros”.  Una vez más, Doña María acierta. Don Julián Martín Abad afirma que “El Bibliófilo sufre por la vida futura de sus libros, por las otras compañías y soledades que puedan compartir y trata de hermanarlos de algún modo y para siempre”. Don Julián no pretende definir la Bibliofilia, pero entre sus afirmaciones y las de Doña María están – en mi opinión – las claves para entender los sentimientos de quienes practican con regularidad la Bibliofilia. El “Oxford English Dictionary” se limita a definir al Bibliófilo como “A lover of Books” y la Bibliofilia como “Love of Books, Taste for Books”. Mayor asepsia, ni en los quirófanos.

Buscamos en el mayor Diccionario del Inglés, editado al otro lado del Atlántico, “Merriam – Webster” y encontramos “A lover of books, especially for qualities of format. See also: A Book Collector”. El “Grand Robert de la Langue Française” dice que se trata de “Art et Science du Bibliophile. Amour des Livres.” Al bibliófilo lo define como “Celui, Celle qui aime, recherche et conserve avec soin et goût, les livres rares, precieux”.  La “Grande Enciclopedia Italiana” cita “Amore del Libro, desiderio di raccogliere exemplari rari e curiosi di essi”. El Bibliófilo es, según los italianos, “Chi ama i libri, in sé stessi, per la loro antichitá o raritá, e ne fa collezione”. Vamos a la “lengua lógica por excelencia”.

La “BROCKHAUS ENZYKLOPAEDIE” define al Bibliófilo (Bücherliebhaber) como “Quien ama los libros y los colecciona por criterios estéticos, técnicos y de rareza”. La palabra “Bibliofilia” no existe en la Brockhaus, pero me insisten mis amigos que es de uso común en ciertos ambientes de la cultura alemana.  Cada asistente puede proponer su propia definición de Bibliofilia y de Bibliófilo. Empiezo por la propia: “Bibliófilo es una persona capaz de descubrir que el libro no es un objeto, sino una intimidad, un propósito”. Podríamos incluir la expresión “Afectio et Convivencia”.  La encontré en el Exlibris de un coleccionista y bibliófilo alemán y me pareció una brevísima y precisa forma de definir la Bibliofilia.  ¿Amor al libro o Amor por los libros?. Me inclino más por lo segundo y con adjetivos, es decir “por los libros bien hechos y/o que reúnan determinadas características”. 

VARIEDADES DE LA BIBLIOFILIA: CONCEPTO CLASICO: La Bibliofilia es un concepto clásico.  Bibliotecas de Monasterios, Abadías, Casas de Nobleza.  Archiveros, bibliotecarios y libreros con estereotipos fomentados por la Literatura, el Teatro y el Cine. Autores, profesores e investigadores. La Bibliofilia como pasión y como “síndrome” de difícil cura. 

CONCEPTO PERMANENTE: También es un concepto actual y permanente. El Ser Humano y el Libro comparten la condición de elementos destacados en el Universo. (¿Decisión Divina en ambos casos?). Podríamos incluir también en ese apartado a la Música y a otras Bellas Artes en ese mundillo de los elementos que forma lo Sublime del Cosmos. Pero hay una enorme diferencia entre ellos: El hombre es perecedero (70 – 80 años...quizás alguno más) mientras que la vocación del Libro es el “Camino hacio lo Eterno”. Un libro alcanza la categoría de “antiguo” cuando cumple 100 años. Es entonces cuando comienza su verdadera “vida”. 

EL LIBRO PUEDE MERECER NUESTRA AFECTIO ET CONVIVENCIA: Por su continente. Obras bien impresas, con unos tipos bellos y limpios,  hechas por impresores que saben su oficio y cuidan los detalles. Sobre un papel que no trasparente el texto de la página anterior / siguiente. (Ahora añadiríamos “libre de ácidos” para fomentar su duración y el respeto por el Medio Ambiente).  Encuadernados sólidamente. Un libro no es un objeto de arte, para admirar desde la distancia. Está hecho para ser abierto, leído. Su robusted es un valor añadido. La encuadernación enriquece el valor estético y económico del libro, si está decorada e ilustra sobre el contenido. Por su contenido. Cada libro es una pieza única, que provoca diferentes sensaciones en los lectores. Incluso puede provocar diferentes emociones en el mismo lector, según la edad y el estado de ánimo. (Le Petit Prince, de Saint Exupéry y tantos otros ejemplos).   Todos tenemos libros importantes en nuestras vidas:  Por lo que nos deleitaron y seguimos releyendo. Por quien nos lo entregó. Por lo que pudieron influir en nuestra vida. (Santa Teresa afirma que su vida cambió por un libro).  Cada asistente puede mencionar un libro importante en su vida y por qué ha sido, si no es algo confidencial. Por lo que contienen entre sus páginas. Un billete dentro del Libro VI de Los Elementos de Euclides. Por las huellas que han dejado sus anteriores propietarios. Un libro antiguo es como una persona que ha tenido anteriores amores. Marcas, señales, olores... 

VINCULOS: La Bibliofilia crea unos vínculos especiales entre los libros y sus poseedores. (No digamos “dueños”, pues nadie es dueño de un libro de larga vida). Muchos libros sobreviven a generaciones de poseedores. DISFRUTAR CURIOSEANDO:  Los Bibliófilos disfrutan con los libros. Estudian cada ejemplar, su historia en general, con detalles sobre los autores, los impresores, los grabadores y encuadernadores. También procuran conocer la pequeña historia de ese ejemplar, lo cual es mucho más difícil de saber.  

OBJETOS DE VIDA PROPIA: Para los bibliófilos los libros son unos objetos de mensaje continuado, a veces permanente. ¿Alguien duda de que un ejemplar del Salustio impreso por el Maestro Ibarra es una pieza cuya vida es propia e independiente de la de sus distintos poseedores?. La “Conjuración de Catilina” de Cayo Salustio Crispo es un clásico de la Literatura Latina que despierta poco interés, excepto para los profesores e investigadores en la Filología Clásica...pero el “Salustio de Ibarra” es una obra de belleza ejemplar, que combina el arte del grabador, el buen oficio del fabricante del papel, el esmero del impresor y esa combinación relega a segundo término el texto de Salustio.   (Por cierto, ¿sabe alguien de Ustedes el verdadero nombre de esa mujer que firmó sus trabajo como “Viuda de Ibarra” y como “Viuda de Ibarra e hijos”, como si ella no tuviese categoría profesional en sí misma?.  MANUELA CONTERA, solamente dio su nombre en un documento notarial existente en un protocolo del Colegio de Madrid, relativo a la compra-venta de una casa. ESPACIO FISICO: Para los Bibliófilos, el libro ocupa un espacio. Es una información tangible, a diferencia de las nuevas tecnologías, en las que parte de la información es virtual. Sabemos que existe y que está en algún lugar, que debemos buscar y encontrar. La información que contiene un libro nos pertenece, mientras seamos sus poseedores. La información virtual es cada vez con mayor frecuencia algo que podemos conocer, mientras sigamos pagando el canon de la licencia de uso...Pero ésa es otra historia para otro curso. 

RELACION ENTRE LIBRO Y POSEEDOR: Los bibliófilos conocen cada libro, lo recuerdan en su cabeza y a veces en un rinconcito de su alma. Conocen su ubicación aproximada, aunque su biblioteca no esté “ordenada”, según criterios técnicos. La librería en la que trabajo está ordenada por materias, pero la biblioteca particular es otra cosa....Puedo situar cada una de las “piezas” que guardo. Unas en casa, otras en el despacho, algunas en Villanúa...y el sitio casi exacto donde se encuentran. 

LOS BIBLIOFILOS, ¿NACEN O SE HACEN?: ¿Cómo y dónde se forman los Bibliófilos?. Normalmente son auto-didactas en cuanto a la Bibliofilia se refiere, si bien esta es una vivencia que se suele transmitir en el ámbito familiar. ¡Maravillosa tarea de los abuelos!. Se amplia con la lectura y el conocimiento de otros libros sobre la materia. La observación, la charla con otros bibliófilos más documentados y/o veteranos. (No digamos “expertos”, sino veteranos). Naturalmente, ese conocimiento – no me atrevo a decir Sabiduría -  puede enriquecerse por el paso por los estudios universitarios.  A veces conocemos la extraordinaria condición de un Bibliófilo, luego de su muerte, cuando sus herederos descubren de forma casual las joyas que atesoró quien nunca presumió de sus posesiones bibliográficas. Otras veces no llegan a descubrirlo, sino que el al librero anticuario a quien le “toca la Lotería” de comprar la biblioteca del “tío sacerdote, solterón claro” que llenó la casa del pueblo con sus libros, que no podemos trasladar al piso de la ciudad por falta de espacio. (Y de ganas).  Y hemos de venderlos...muy a nuestro pesar...Allí se encuentran los tesoros de quien dedicó sus ahorros, sus tiempos libres a esos objetos tan discretos y poco exigentes. Que miraba, remiraba y casi veneraba con admiración y deleite. Don Julio Caro Baroja, otro solterón, nos dijo a los libreros españoles un año que le dimos un homenaje que “los libros son el único objeto que conozco, que merezca ser motivo de culto”. 

PERFILES DE LOS BIBLIOFILOS: ¿En qué trabajan los Bibliófilos?. ¡En cualquier cosa!. No es preciso que su profesión esté relacionada con el mundo del libro. Ser librero y bibliófilo puede ser una bendición, plagada de oportunidades, prioridades y ciertos privilegios, pero puede ser una maldición, si decide uno convertirse en su mejor cliente.  Famosos bibliófilos son políticos, médicos, farmacéuticos, religiosos, abogados...y hasta toreros.  LA BIBLIOFILIA COMO DESCANSO QUE SERENA EL ALMA: La Bibliofilia como dedicación del tiempo libre y como tiempo de descanso del ritmo trepidante de nuestras actividades laborales.  Podemos hacer una comparación entre la Bibliofilia y el “Jardín Zen”. 

DERIVACION HACIA OTRAS PROFESIONES: La Bibliofilia se inicia con la posesión de libros antiguos, raros y curiosos, pero puede derivar hacia la Evaluación, Valoración y Tasación / Peritación de libros y documentos, colaborando con la Justicia, las casas de subastas y con la restauración de libros y documentos deteriorados.  Algunas de estas actividades complementarias requieren mayores conocimientos técnicos que el barniz de cultura bibliográfica que solemos tener los que hemos generado nuestros conocimientos de forma autodidacta. BUCEAR ENTRE LA TECNOLOGIA: El mundo de la Bibliofilia no se reduce a pequeños reductos: Mercadillos, librerías, bibliotecas privadas...Puede trascender a un segundo nivel con la asistencia a Ferias Internacionales, Encuentros de Sociedades de Bibliófilos, Visitas a Bibliotecas con fondos antiguos....(Alguien se hizo pasar por bibliotecario de una universidad española, para conseguir disfrutar del Book of Kells en el Trinity College de Dublin, a hora y ritmo diferente al de los turistas japoneses...ese alguien les está hablando ahora) 

NECESIDAD DE LA BIBLIOFILIA: Los bibliófilos son imprescindibles en una sociedad que considera caducadas muchas cosas y valores, que no sean propios de la productividad, la rentabilidad y la especulación. Como los Monasterios son precisos, para que conozcamos que se puede vivir de otra forma bien diferente al ritmo frenético de las ciudades.  Pero también son necesarios los bibliófilos en una sociedad de consumo que ha decidido que son caducas e inútiles las cosas que tengan más de tres años. La informática, el teléfono móvil, la moda de la ropa... Incluso en el mundo de la edición, están llegado al poder esos financieros que creen que la vida de un libro ha de ser como la de una mariposa: Breve, pero intensa.  Conozco editoriales que “reciclan” todos los libros a los tres años de publicarse, excepto los que han sido enviados a la destrucción antes, porque no alcanzaron las ratios de venta y rentabilidad previstas. Las editoriales “de fondo” están siendo engullidas por los grupos financieros, cuyos dirigentes gestionan esas empresas con los mismos criterios que una fábrica de cemento....Pero ésa es otra historia, para otro Taller. 

LIBRO IMPRESO VERSUS EDICION ELECTRONICA: El libro bien hecho, el de larga vida, que provoca el deseo de posesión de los bibliófilos tiene el derecho a permanecer como uno de los soportes de la información. Se lo merece, pues a lo largo de la Historia ha sido el motor de tántos cambios, personales y/o sociales. Ha sufrido persecuciones del poder político, del religioso, de la nobleza.  Para todos ellos, el libro era ese enemigo peligroso que podía reducir sus privilegios hechos a costa de oprimir a sus semejantes. ¿Alguién duda que la “Encyclopedie de Diderot et D´Alembert” es una obra que cambió el curso de la Historia?. Citar los ejemplares originales, sus valores en subastas, los facsimiles y la edición en CD-ROM 

ANATOMIA DEL BIBLIOFILO:  ¿Leen los Bibliófilos o simplemente poseen?. Es creencia frecuente que los bibliófilos no leen. Que se limitan a poseer y guardar celosamente sus tesoros, sin casi tocarlos, por temor a que sufran daños. Yo creo que es errónea.  Supongo que habrá de todo en esta viña de personas y personajes, pero en general los bibliófilos que conozco gozan y disfrutan con su biblioteca.  Amor compartido y repartido: La Bibliofilia es un placer, no un sufrimiento. Cada persona tiene sus preferidos – humanum est – pero dedica un saludito a los demás, como hace quien sabe cómo se debe visitar una cuadra de caballos pura –sangre. (Ignorar a una yegua noble y pasar de largo, tras saludar a sus vecinos, es ganarse una llamada de atención, como mínimo). Patologías cercanas a la Bibliofilia: Quizás se confunden los términos “Bibliófilo” con “Bibliómano”.  Todos tenemos pequeños rituales obsesivos, pero el bibliómano no disfruta y puede acabar proyectando hacia los libros que posee una neurosis, que estaba larvada en su mente.   Mal asunto es cuando una pasión deja de ser placentera y ser convierte en “incontenible, inconmesurable e irrefrenable”.  Rechazo comprensible: Lo único que puede provocar un sentimiento de enfado y a veces furia es, precisamente, el mal libro, o dicho exactamente el libro mal hecho. (No me refiero al contenido moral del libro). Citar la calle de Nuestra Señora de los Buenos Libros en Sevilla. 

CUANDO EL PROTAGONISTA NO ES EL LIBRO SINO EL CONJUNTO: Un famoso ejemplo: La Bibliotheca Palatina del Príncipe de Heidelberg. Para finalizar esta primera parte una sonrisa: Lord George Villiers (Duque de Buckingham y Primer Lord del Almirantazgo) fue un famoso bibliófilo. Compró el contenido del Palacio de Mantua. 15.000 libros,  cuadros, estatuas..etc. que viajaron a Inglaterra en tres barcos de guerra, por autorización expresa del rey Charles. (Archivo del Almirantazgo). Unos años después – 1627 – Cronwell y sus filisteos puritanos vendieron por una miseria esa biblioteca, tras los expolios que hicieron de los palacios de la nobleza que apoyó al rey Charles, cuya cabeza perdió. Aunque lo que le hizo famoso a Lord Villiers no fueron sus libros sino el hecho de perder dos juicios en el mismo año, por razones contrapuestas. 

Por falta de tiempo, no podemos desarrollar algunos puntos que me hubiera gustado incluir. Los cito, para que Ustedes piensen sobre ellos: ¿ Es la Bibliofilia una afición masculina, que tiene en la mujer una enemiga?. Yo lo dudo... El “Index Librorum Prohibitorum” como elemento destructor y revalorizador de libros. Los expurgos, tachaduras y notas al margen aumentan notablemente el valor de los libros considerados “intrínsecamente perversos”. En el año 1558 se decretó en Roma la pena de muerte y enajenación de sus bienes de aquellos libreros e impresores que tuvieran en sus botigas obras condenadas. Pio V estaba convencido de que los libreros y los judíos eran los agentes clandestinos del Luteranismo y del Calvinismo. 

Las subastas de libros raros y antiguos, como elemento nefasto para la Bibliofilia y los bibliófilos. Ladrones famosos de libros antiguos: El canónigo de Zamora, el de Cuenca, la persona que abusó de la amistad del Deán de Zaragoza.... La mayor humillación y sufrimiento de Oscar Wilde: Uno de los elementos de su condena fue la venta en subasta pública de su biblioteca, cuando ya arruinado quisieron herirle en lo más íntimo de su dignidad. Los libros como causa de disgustos irreparables: Savonarola, Servet o los casos menos conocidos como la sentencia a Benito Monfort, impresos y librero valenciano, cuyo original tengo. Otro caso – que casi parece una broma – es el del famoso impresor Johannes Fröbenius (Jan Fröben) quien murió al caerse de una escalera improvisada con libros.... 

Las librerías anticuarias como trabajo en el que nace otra vocación: Ejemplo: Hans P. Kraus, quien comenzó con el librero judío Rosenthal en Alemania, hasta que el nazismo les hizo emigrar a USA. Otro de los “aprendices catalogadores” de esa librería fue Konrad Haebler, el famoso experto en Incunables. Si tenemos tiempo citamos la venta por parte de Kraus del ejemplar perfecto de la Biblia de Gutenberg al Museo de Mainz, con un documento secreto sobre su precio.  

COLECCIONISMO DE LIBROS: DEFINICION del concepto, según diferentes idiomas y diccionarios. No aparece en el “Oxford...”, como Book Collector. El D.R.A.E. lo define como “Afición a coleccionar objetos y técnica para ordenarlos debidamente”. Doña María Moliner define el “Coleccionismo” como “Afición a coleccionar”. Coleccionar es definido por la bibliotecaria aragonesa como “Formar una colección de ciertas cosas”. “Colección” es definido como “Conjunto de cosas de la misma clase, reunidas por alguien por gusto o curiosidad, o en un Museo”.  El “Robert...” lo define como “Habitude considerée comme pathologique, qui consiste notanment à rassembler des objects quelconques sans valeur objetive”.  

La “Enciclopedia Italiana” define como “Il comporre raccolte piu o meno sistematiche di oggetti.....VEASE TEXTO COMPLETO” Añade al final “Sotto l´aspetto psicologico il collezionismo e una forma de.....VEASE TEXTO”.  El “Brockhaus” no incluye “Büchersammler”, pero un amigo Alemán, filólogo, me dice que ellos lo entienden como “Quien colecciona libros, sin matices”. Parece ser que estamos a medio camino entre las aficiones y las patologías... Algunos tenemos nuestras propias deficiones, aunque no sean como para ponerlas en diccionarios: El “C.” puede ser una de las respues del alma ante el “Tedium Vitae” o insatisfacción del ser humano.

Dicen los teólogos – especialmente los pre-conciliares – que “la única forma de superar el ansia de permanente felicidad llega post portem, cuando logramos la eterna contemplación divina”...quienes lo logren, claro. Y mientras tanto cerramos definitivamente los ojos, ¿qué hacemos con ese ansia de felicidad”. Cada uno busca sus propias respuestas: Erotismo, Gastronomía, Trabajo, incluso la Religión, son intentos de cada uno para compensar esa sensación de que “algo” nos falta, psicológica o afectivamente. (Seguro que un psicólogo lo sabe explicar mejor, con palabras más sencillas. O quizás Woody Allen podría hacer una bella película). El “C.” puede ser como el amor y la amistad. (Gilbert Becaud tiene un bello poema). Serenidad y fetichismo son los extremos de un mismo fenómeno. La Iglesia comenzó una gigantesca colección de reliquias, que en ocasiones y lugares rozan el estrambote. (Al menos, eso creemos ahora). El “C.” puede ser tranquilo y sereno como un poema de Fray Luis de León o impetuoso y turbador como alguno de los Sonetos de Shakespeare o de García Lorca al amor oscuro. 

TAMAÑOS: El Coleccionismo de los particulares suele ser de objetos de tamaño reducido. No conozco a una persona que coleccione pianos, ni máquinas de vapor, excepto en miniatura.  Este es un tema en el que los santos mienten y el demonio perdona.  UTOPIA DEL COLECCIONISMO: La utopía del Coleccionismo consiste en encontrar lo sublime a buen precio.

NO CONFUNDIR VALOR CON PRECIO: Solamente un necio podría hacerlo. A veces guardamos un objeto poco valioso – en sentido económico – como elemento destacado en una colección de otros objetos importantes. Citar Rosebud del Ciudadano Kane. 

COLECCIONISMO DE LIBROS: VARIEDADES: Hay colecciones íntimas, en manos privadas, que no se muestran nunca y se contemplan en soledad. (Hay muchos ejemplos en la Literatura y en el Cine). ¿Es eso coleccionismo o Fetichismo...o quizás las dos cosas al mismo tiempo?.  Otras colecciones están avocadas a ser mostradas, como las de los museos, y naturalmente las bibliotecas. Si son bibliotecas públicas, han de ser mostradas por su propia naturaleza de servicio a la sociedad; si son privadas, igualmente tienen que ser mostradas a un medio reducido de personas, pero no pueden ser mausoleos de libros.  

EL COLECCIONISMO DE LIBROS EN SUS VARIEDADES: Además de la clásica colección de libros por las materias que tratan – por ejemplo la colección de libros sobre aceite del Instituto de Estudios Jiennenses, quizás la mejor del mundo – hay otros muchos criterios que fomentan el coleccionismo de libros. Citaremos algunos de ellos, sin ánimo de hacer un detalle exhaustivo: Libros dedicados por sus autores, disfruta releyendo unas palabras de aquel autor a quien el poseedor del libro no trató más que en unos instantes, la mayoría de las ocasiones. A veces son expresiones de verdadera amistad. Los libreros distinguimos enseguida unas de otras. Otras dedicatorias que coleccionamos están escritas para terceras personas, a las que hemos podido conocer o de las que no sabemos nada. Citar el ejemplo del Poema del Mio Cid, en la edición de Clásicos Castellanos, que Menéndez Pidal dedicó al futuro investigador y docente José Manuel Blecua y al librero Paco Pons en el mismo encuentro.  Existe una variable de colecionar libros dedicados por personas que no los escribieron, pero incluyeron textos simpáticos y curiosos en sus dedicatorias.  Coleccionar libros por sus orígenes es menos frecuente, pero hay quienes guardan libros que hayan pertenecido a famosos bibliófilos y/o personajes conocidos. Los exlibros son la prueba máxima de pertenencia. 

Las encuadernaciones suelen ser otro motivo de coleccionismo. Llegan a enriquecer de tal manera el valor de la obra, que un trabajo firmado por Brugalla o Palomino, por ejemplo, alcanzan cifras elevadas, con independencia de la obra encuadernada. (Razón tenía Ortega y Gasset en su “Meditación sobre el Cuadro”...) Coleccionar ediciones variadas de una misma obra. Ejemplo: Es única en el mundo la colección de ediciones de la “Imitación de Cristo de Tomás de Kempis”, existente en la Biblioteca Nacional de Catalunya, quien la recibió de un coleccionista particular. No son menos famosas la de “Quijotes” del Bibliófilo Manchego, de cuyo nombre no puedo acordarme... Es frecuente basar la colección en obras de un mismo autor. Con motivo de la muerte de C. J. Cela han salido al mercado muchas ediciones de Don Camilo, que han sido “engullidas” en un santiamén. Bien es cierto, que en materia de márketing el entorno del Nobel de Iria Flavia merece recibir el Premio de Economía de la Academia Sueca. Ese coleccionismo de obras prohibidas y/o expurgadas por tribunales eclesíasticos, del que conozco un par de ejemplos. Nunca olvidaré el ejemplar que le vendí, impreso en Paris en 1580 de una obra de teología, en cuya primera página habían escrito una “Advertencia al Lector” que recuerdo todavía de memoria.... 

Es frecuente encontrar coleccionistas de primeras ediciones, con especial mención de los autores contemporáneos. Uno de ellos, conocido librero sevillano, tiene un “tesoro” que el día que salga al mercado hará las delicias de quien se encargue de su venta. Coleccionar libros impresos en una ciudad, una comarca, región, nación...etc. durante una determinada época, es ya un toque de combinación entre bibliofilia y coleccionismo trufado con aroma de amor patrio. Libros impresos por un impresor concreto es ya la créme de la créme del coleccionismo bibliofílico. Elsevierianos, Plantinos, Ibarras.....(Citar el Notario que tiene casi todas las obras impresas por la Viuda de Ibarra e ignoraba su verdadero nombre, al firmar todos sus trabajos como “Viuda de Ibarra” y como “Viuda de Ibarra e hijos”).  Por técnicas tipográficas es ya alcanzar una cota elevada en la bibliofilia y su proyección a la colección propia. Franck van Eck, nacido suizo y ahora ciudadano de Liechtenstein tiene una colección de unos mil libros, enriquecidos con grabados realizados en planchas de cobre. Solamente esa colección y nada más que ésa... 

Hay quien colecciona – incluso – manuscritos de obras que no se llegaron a editar. (Ejemplo: Emmanuel de Garay). Y buscan por todas las bibliografías generales, para confirmar que no figuran como impresos sus tesoros... Seguro que hay otras muchas pasiones que motivan una colección de libros.El buen coleccionista tiene buen gusto y actúa de modo reflexivo. Es a veces un maniático inofensivo que pasa su tiempo libre, guardando, ordenando, repasando, recordando y/o contemplando sus objetos amados. Y disfruta de cada una de esas acciones, pero especialmente cuando está buscando y encontrando nuevos libros para enriquecer su colección.   El mal coleccionista es obsesivo, impulsivo y a veces derrochador. También considero un mal coleccionista quien actúa exclusivamente como un elemento de inversión financiera o blanqueo de dinero negro, sin tener el menor interés por los objetos que coleccionista. Citar el constructor que colecciona libros de Plantino y confunde incunables con libros encuadernados en pergamino. El coleccionismo de libros es una forma de Ars Venatoria. No importa solamente conseguir el libro, sino las dificultades que han de ser superadas para lograrlo. Obviamente hay “Caza Mayor” y Caza Menor”. Bien es cierto que los buenos cazadores practican las dos y consiguen las piezas que pueden, como pueden y solamente si pueden.  

Podemos definir el coleccionismo bueno como “El arte de vivir estrechamente aliado a la memoria que representan las obras que poseemos. Esa memoria que contempla el mundo de forma global, pero temática, aunque los temas se vinculan de forma subjetiva”.  

ANECDOTA PARA SONREIR: Cada participante puede proponer alguna anécdota simpática que conozca sobre el coleccionismo de libros. El famoso coleccionista de las primeras ediciones en cualquier idioma, del Drácula de Bram Stocker y en una subasta reciente en N.Y. pagó US $.: 50.000,- por una primera edición en Inglés.  

COMERCIO DE LOS LIBROS ANTIGUOS, RAROS Y CURIOSOS (Libros A.R.C.): BREVE CRONICA:  El oficio de los Bibliopolae en la Grecia y la Roma Clásica. ¿Lugares de comercio y/o de encuentro de intrigantes?.  ¿Esclavos y libertos como primeros trabajadores de las librerías?. El hombre que puso su invento como garantía de un préstamo que no pudo pagar era un librero. (Documento Helmasperger de Maguncia). Cuando la imprenta revoluciona la difusión del pensamiento y sus destinatarios. Los libreros como escisión de los impresores. Un nuevo perfil, para una vieja profesión. Las librerías como “elemento perturbador del sistema”. El aire fresco entra en las sociedades cerradas a través de los libros “perversos”. El poder político y los libreros. Unas relaciones imposibles ayer, hoy y mañana. La librería hoy, actividad entre dos siglos. 

¿Cómo llegan los libros a.r.c. a las librerías especializadas?. Fuentes de suministro para las librerías anticuarias. Otras librerías y los particulares. Examinar la biblioteca en venta o el placer de la sorpresa. Negociar la compra. Ese extraño ritual. Valor sentimental no es lo mismo que valor comercial. Recepción del fondo bibliográfico. Separación entre libros y documentos. Los fondos retrospectivos de revistas y series: Un mundo aparte, con un tratamiento distinto. Identificación y Catalogación de libros a. r. c. / Desconfiar del propio conocimiento y verificar minuciosamente.  Valoración Económica: Criterios a seguir.  El regateo como perversión del comercio. Otra cosa es la demostración de que el precio de venta es erróneo. ¿Qué hacer con los documentos?. Distinguir entre cartas personales, documentos oficiales, materiales no librarios y otras tantas cosas que acompañan a los libros a.r.c. en una biblioteca privada. Clientela potencial para los libros a.r.c. 

Formas de oferta y venta.   Oferta personalizada. ¿Una distinción o una discrimación?. Listas temáticas y catálogos de librería anticuaria. Lujo y sencillez.  Problemas derivados de criterios no técnicos para las descripciones de los libros.  Internet: Ese cosmos de la información, en el que es tan fácil entrar y aún más fácil perderse. Venta de libros a.r.c. a instituciones de las Administraciones Públicas.  Los mejores clientes potenciales no son los favoritos de las librerías anticuarias.  Casas de Subastas: Un nuevo concepto de comercio. El precio variable, según épocas, modas y/o vanidades. ¿Desnaturalizan la compra – venta de libros a.r.c.?.  Ejemplo: El Catecismo en Euskera de La Rochelle.  

LOS LIBREROS COMO PRESTATARIOS DE SERVICIOS NO COMERCIALES:  Peritación de obras y de bibliotecas, para mejor conocimiento de sus poseedores. Arbitraje en conflictos de divisiones de herencias. Peritaciones en otros conflictos legales. 

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